martes, 15 de abril de 2008
Mi pequeña comedia (parte 1)
Sábado por la noche. Lugar: mi cama. Abro los ojos a las 2:04 de la mañana. La ya clásica visita al baño de las cuatro y media se adelantó. El tour por la cocina de lo peor, no hay jugo. No tengo nada en contra del agua, pero la bebida nocturna por excelencia es el jugo. ¿Qué clase de pensamiento es ese? “la bebida nocturna por excelencia es el jugo” ¿Cuánto tiempo habré arrastrado ese pensamiento? ¿Cuánto tiempo tendré levantándome a la misma hora haciendo lo mismo? ¿Cuántos sábados habrán pasado conmigo en casa pensando en no salir, no hacer, no dormir y dejar la televisión prendida? ¿Qué tantas ideas anulé de mi conciencia para llegar a la fofa conclusión de que el jugo es la bebida nocturna por excelencia? Lamentable. Regreso a la cama y me siento en ella. ¿Cuánto tiempo? ¿Desde cuando? ¿Por qué? ¿Que señuelo tan sórdido el de esa ausencia tan boba como la del jugo que puso en marcha esas migajas de pasado entre mis dientes? ¿Porque no puedo dejar de pensar en esto? No puedo regresar a dormir. Por lo menos el insomnio de esta noche está validado por una nueva obsesión sin sentido, solo alimentado por mi neurosis. Miro el espejo y como decía Cocteau los espejos deberían pensárselo dos veces antes de devolver una imagen. La palabra estría se oye feo. Se ven peor. Descubro un par de senos simples, ni grandes, ni pequeños. ¿Cuál será el porcentaje de grasa que tienen? Siempre he temido ser una de esas mujeres pasadas de peso que presumen el busto con patético orgullo. Soy muy aburrida, terriblemente aburrida. Probablemente por eso no duermo. Tal vez inconcientemente no quiero dormir por el aburrimiento de soñar cotidianidades. Recuerdo aquella vez que soñé que caminaba con Eneas y de algún modo descubrí que estaba soñando. Me sentí llena de suerte, lo primero que quise hacer fue hablar con Eneas.”¿Qué hay con Dios Eneas? ¿mamá fingía el orgasmo cuando estaba con papá? ¿volveré a ver a Gustavo? ¿el tipo de cambio será el mismo a fin de año?”. El maldito gato no dijo nada, ni un insulso maullido de esos con los que se queja de hambre. Al diablo con el gato, puedo hacer lo que quiera, pensé. Decidí volar, si volar por el tiempo. Los sueños no tienen límites. Brinqué y mi limitadísima imaginación no pudo excluir a la estupida gravedad del sueño. Regresé al piso y para colmo de males me lastimé el tobillo. ¡¡ME LASTIMÉ EL TOBILLO EN UN SUEÑO!! Estoy aburrida de soñar, por eso pasan esas cosas. El frío me regresa a mi propia imagen frente al espejo. Me gusta mi ombligo, ¿le gustará a alguien más?, nadie nunca me lo ha dicho. ¿Por qué mis piernas son tan delgadas? ¿Por qué siento alambre en lugar de vello pubico? Mis rodillas no pueden estar más cenizas. Los dedos de mis pies son tan, tan ... asimétricos. Mis espinillas, peludas a mas no poder. ¿Cuándo fue la ultima vez que usé falda? De seguro fue en la secundaria. La sabana de mi cama está helada de nuevo. Odio cuando eso pasa. Veo al triste teléfono que no ha sonado ni por accidente, ni un huérfano numero equivocado. ¿serán igual de impopulares las personas que están arriba o debajo de mi en la lista de números del directorio telefónico? A final de cuentas una tregua obligada entre mi aburrimiento e insomnio me regresan a mi ahora gélido lecho. Me duermo harta de pensar tonterías mas no soñaré nada para no decepcionar de otra nueva y creativa forma mi golpeado corazón. Ya en la cama Eneas se acurruca y me pregunta: ¿Por qué escribe? ¿Cuándo va a morir? ¿arriba o abajo? ¿pone foquitos de navidad en su vida? ¿siente que su clítoris es punto de unión de los astros? ¿ha tenido que esperar por una paliza? ¿cree que muchas cosquillas generan orgasmos? Conteste honestamente: su vida no le inspira profundamente al llanto? Por ultimo, la pregunta cúspide de la noche y de toda la verdadera existencia de las cosas cuya respuesta envuelve el verdadero nombre de Dios y el apodo que este tenia en la primaria, no conteste por contestar, reflexione, involúcrese con su respuesta, no solo la diga, vívala: ¿Qué tanto es tantito? Estas son cosas que usted desconoce, estas son cosas que aunque lo intentara averiguar no podría entender estas y no otras son, estas son, este es un son “... soooon las mañaniiitas que cantaaba el rey David... a los muchachos bonitos se las cantamos aquí, despierta mi bien despierta, mira que ya amaneció, ya los pajarillos cantan, la luna ya se metió” suena tu despertador por quinta vez. La primera, la ultima estrofa del himno nacional, las tres siguientes, fueron ecos de algún desconocido y procaz ruido de esos que suenan a diario en la radio, y la ultima unas mañanitas para una quinceañera desaparecida desde hace varios años. Abres los ojos después de tu sueño recurrente de moda: eres la protagonista de una telenovela que sueña que despierta.
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3 comentarios:
a la madre! sta re largo. deja lo leo...
Hola.. buen blog!! Saludos..
el texto original viene en párrafos o algo así? o te la avientas a lápiz suelto oración tras oración haciendo que el lector no deje de leer porque no hay pausa en la narrativa.
buen vocabulario, un poco presuntuoso pero bueno.
en ocasiones me da la sensación de que estás muy cerca de en realidad poder plasmar la realidad a través de los ojos de una mujer pero te da miedo y regresas a algo más sencillo, al estereotipo de la mujer.
ambos asuntos en una narrativa son interesantes a menos que estes buscando engañar al lector.
creo que necesita un poco más de emoción, una nueva dimensión, no para que sea más interesante si no para que deje un mejor sabor de boca.
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