martes, 22 de abril de 2008

Tocar fondo

Sé que estoy más pa'ya que pa'ca cuando no logro reconocer a la persona que escribió esto...

Conté tres moscas encima de mi cabeza el lunes, estaban volando... Quién sabe por qué, igual y trataban de copular, 2 machos con 1 hembra o eran 3 hembras que deseaban ovipositar en mi cráneo. Estuvieron allí unos buenos 30 minutos. No me molestaban aunque me encontraba en un lugar público tomando una cerveza mientras leía el periódico. Ni cuenta me dí cuando dejaron de estar.

Conté tres mosquitos en la noche, merodeando mi cama, primero cerca de mis cachetes, luego por mis senos desnudos, terminaron atacando mis gluteos desprotegidos. El sueño era mayor que la molestia así que no tuve problema para dormir. Ni cuenta me dí cuando dejaron de estar ahí.

Conté dos alas al voltear a verme la espalda. Conté dos moscas volando a mi lado. La conversación se daba por los sonidos producidos por las alas. Yo era la felicidad. La de la izquierda era amor y a la derecha la pasión. Eramos como los pilares de cualquier situación. No por ser felicidad me sentía feliz, pero sí entendía completamente lo que era, la necesidad, el beneficio, el daño... volando mezclabamos lo que comprendíamos; volando nos íbamos liberando del gran peso que es el comprender algo pero no obtenerlo...

No fue trabajo fácil pues cuando completé mi misión me convertí en la compañera de a un lado, y luego en la otra.

No había puesto atención, volabamos sobre cabezas, siempre diferentes, en lugares diversos.

En cierto momento, siendo amor reconocí mi propia cabeza, entonces comprendí que había que complementarse con aquellos que no entienden el amor pero que lo pueden obtener o lo han tenido.

Es de esas que lees algo que plasmaste en algún lugar hace ya un buen de años y te toca cada fibra de tu ser. Te motiva a querer volver a sentir ese flujo de cosas. Pero no puedes. Y entonces tocas fondo. Estás en una planicie y no se alcanza a ver una pendiente de la cual trepar. Como esa escena en la muvi de Labyrinth. Estoy esperando encontrar la oruga que me indiqué el atajo a mi ser.

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