miércoles, 9 de abril de 2008

uno e

Una semana en el Museo.
La puerta está abierta y hay letreros por todos lados invitando a gente a que se acerque. Ya van 5 días y la cafetera sigue llena, nadie ha visitado, probablemente nadie venga. La tienda de recuerdos sigue como nueva aunque ya empieza a acumular telarañas. La compu en la que escribo pareciera envejecer a cada hora, cada vez es mas lenta, dudo que resista este año. Las palabras salen con dificultad pues hace tiempo que no las uso. Cada oración me acerca más al pasado y a la vez me devuelve al presente como la wacara de ese día en enero cuando me atasqué de chingadera y media. Ojalá tuviera el super rápido a la vuelta de la esquina y un cartón de envases debajo de la mesa, pero la triste realidad es que los licores más cercanos están a 6 cuadras y la selección de alcoholes no es la mejor.El día aparentemente ha acabado aunque siento que no hice mucho, me levanté casi a mediodía, quizá esa sea la razón de mi sentir. No hay nada mejor que terminar de escribir con una moraleja o algo que haga que te "caiga el veinte" pero esta vez me niego a ser partícipe de tal cosa. Hay demasiadas cosas desacomodadas a mi alrededor, tantas que no me dejan concentrarme en mis pensamientos. Quiero acomodar, organizar, dejar todo impecable. Creo que disfruto más el acomodar que el trabajar.

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